Cuando Cambiemos llegó a la Casa Rosada, la relación con el Reino Unido y las islas Malvinas venía de años de roces y de una retórica confrontativa que promovió el kirchnerismo. Desde los cruces verbales y convocatorias de embajadores hasta la imposición de sanciones económicas a las empresas que operan en el archipiélago, el nexo quedó estancado.
En su política de reinserción al mundo, la administración de Mauricio Macri se puso como objetivo recomponer aquellos vínculos deteriorados en la década anterior e incluso llevarlos a un nivel superior al que había antes.