El tiempo - Tutiempo.net

Domingo 23 de Septiembre del 2018

25-08-2018

Hablemos de política

Por: Ahmad Diab

Tendríamos que hacer por un momento una abstracción de quién es menos ladrón o el menos malo: o Cristina o Macri, o de cómo uno u otro se hicieron del poder, y los argumentos de unos y de otros que cada día ensanchan la brecha o grieta como la llaman, entre argentinos.

Esta brecha es insalvable, no tiene forma de cerrar, salvo que ocurra un hecho estrepitoso que nos vuelva a reunir como nación, hoy, en varios aspectos ideológicos antagónicos.

Cuando Macri fue elegido legítimamente por el voto popular (sin profundizar sociológicamente de los porqués, que los hay abundantemente), lo hizo con varias premisas de campaña: no devaluar, no dejar sin empleo a nadie y dos ceros: pobreza e inflación. Sobre lo último llegó a repetir hasta el cansancio que “la inflación era el producto de la ineficacia para gobernar”.

Desarrolló una 20 promesas de campaña como también que los trabajadores no iban a pagar impuesto a las Ganancias (“50 mil trabajadores más pasaron a pagar este tributo luego de la suba del mínimo no imponible”).

“Hay que crear trabajo, cuidando los que tenemos”. El Presidente se refirió a los empleos del sector privado. Los últimos datos oficiales muestran que la cantidad de trabajadores formales "cayó en 121 mil personas desde fines de 2015 y la variación interanual muestra una caída de 92 mil trabajadores” (fuente: Clarín 7-12-16).

Pero por sobre todo prometió cerrar la brecha entre argentinos, y esto al parecer es la falencia más grave de su gobierno, pues no solo que no la cerró o achicó –ni hizo nada para que tal hecho ocurriese- sino que como se dijo más arriba, la brecha es cada vez mayor: todos contra todos incluso en el seno de las familias.

¿Divide y reinarás? La sociedad está irremediablemente dividida. En las nuevas formas “periodísticas” nacidas por influjo de las redes sociales, se nota que las maldiciones, insultos, improperios entre macristas y kirchneristas, han llevado a esa especie de catarsis colectiva.

Por otra parte, las “maldades” de Cristina son harto conocidas luego de doce años de gobierno kirchnerista, como para hacer una grilla de las mismas.

Pero hablemos de política. Muchos politólogos y grandes consultoras son contestes en que el 80 por ciento del peronismo está con ella. Su intención de voto oscila entre los 37 al 42 por ciento según quién lo diga, pero igual el guarismo es altísimo para una persona que está en el centro de la escena acusada de nada más ni nada menos que de liderar una asociación ilícita.

Es decir, esta y otras graves acusaciones devenidas de las fotocopiasgate, devenidas a su vez de unos dudosos cuadernos que fueron “quemados” para no dejar rastro, no han hecho más que afianzar la ligazón que la unen con sus simpatizantes.

Ni qué decir de los intendentes del conurbano bonaerense quienes se encuentran en una encrucijada. El 8 del setiembre se reunirán en un cónclave convocado por el odiado por muchos, Máximo Kirchner, más algunos gobernadores, popes del peronismo y el inefable Hugo Moyano, para abjurar de cualquier lealtad al macrismo, porque cada uno cuida su quinta y Cristina en esos distritos pesa fuerte como para ir políticamente en su contra.

Por supuesto que también quienes han votado a Macri se han solidificado en ni siquiera una ideología sino en su odio al kirchnerismo… y digamos…viceversa.

Pero es indudable que la imagen presidencial ha sucumbido y un porcentaje interesante de ciudadanos que lo han votado en rechazo al universo k, están buscando dónde recalar su voto.

Una argentina más atomizada que nunca, redivivos federales y unitarios que nos están llevando a la catástrofe en un país que no se merece esto.

Comentarios